"Hay dos planetas, Nunca y Siempre, y un montón de asteroides entre ellos."
RAMIRO GUZMÁN

Con el gran compositor uruguayo Mario Villagrán, un artista que propone una música tan intimista como conmovedora y variada.

Mario Villagrán 02 10 18Ramiro- Yo conozco mucho tu trabajo y valoro mucho tu obra como artista que ha defendido siempre una estética más allá de las modas. Me gustaría que me contaras un poco las raíces de tu música.

 

Mario- Las raíces de mi música: todo empieza cuando empieza casi todo: entonces empieza básicamente cuando uno se nutre en la infancia, en la adolescencia, de lo que va escuchando, de lo que va nutriéndose pero sobre todo de lo que a uno lo va transformando y conmoviendo y de alguna manera lo va criando. O sea la música es como una madre postiza de crianza o algo así, como los libros o como las pinturas, como el cine también. Entonces uno va encontrando en ese universo varias madres de crianza que de algún modo te van dando un formato pero no para formatearte en la vida sino como una especie de base de lanzamiento que te queda como una marca indeleble en la piel y te propone hacia otros lugares, hacia otros universos.

 

Ramiro- Te iba a preguntar por tus influencias pero sólo si querés hablar porque hay artistas que les gusta más y otros que les gusta menos hablar sobre sus influencias.

 

Mario- Es como una región, es un contexto: es un contexto histórico, es un contexto sonoro, es un contexto de colores…

 

Ramiro- Te entiendo. Pero no te pido nombres quiero que saques eso que es lo más rico.

 

Mario- Claro porque es una región, es un momento histórico también. Entonces uno va entre las cosas que sucedieron en los años que uno tuvo esa infancia, esa adolescencia y esa juventud que es cuando nosotros somos más permeables.

 

Ramiro- Ya que hablamos de contextos háblame de Colonia.

 

Mario- Colonia para mí es la infancia.

 

Ramiro- ¿Fuiste un niño feliz?

 

Mario- Sí. Colonia es la infancia y es la ciudad invadida también a la vez para mí.

 

Ramiro- ¿Siempre o ahora?

 

Mario- Ahora porque yo viví en una Colonia que no era la que es ahora.

 

Ramiro- Claro.

 

Mario- Era una Colonia mediada únicamente por la libertad.

 

Ramiro- Sí, el turismo tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

 

Mario- Exacto que está bárbaro: está divina la ciudad presentarla y todo eso.

 

Ramiro- Tiene ventajas e inconvenientes.

 

Mario- Exactamente.

 

Ramiro- Como pasa con la costa de Rocha.

 

Mario- Entonces era mediada por una familia, por hermanos, por recuerdos.

 

Ramiro- ¿Cómo se componía tu familia?

 

Mario- Cinco hermanos: un padre y una madre y creo que había mucha sensibilidad.

 

Ramiro- ¿Recordás cuál fue la primera canción que compusiste?

 

Mario- Sí: una que se llamaba Elisabeth a los quince años.

 

Ramiro- Mirá qué bueno a los quince años…

 

Mario- En ese momento yo era muy torpe con la guitarra; no había estudiado mucho.

 

Ramiro- Me gustaría preguntarte por el amor femenino y el amor en general.

 

Mario- El amor femenino lo construyo con Gaby hace treinta años.

 

Ramiro-Todo dicho.

 

Mario- Y el amor en general es el amor que tengo para las personas que me rodean o mis amigos que me emocionan; por ejemplo, hablar contigo me conmueve siempre profundamente. Y los encuentros con personas que uno quiere de verdad, eso me conmueve mucho y ahí es donde está el estado más profundo del amor. Creo en la construcción del amor en una familia, en una pareja y en el encuentro con aquellos que son vitales.

 

Ramiro- Cuál canción elegirías si tuvieras que elegir una canción de las tuyas.

 

Mario- Yo creo que Duendes de Irlanda.

 

Ramiro- ¿De qué habla esa canción?

 

Mario- Y Arena, son dos canciones. También Duendes de Irlanda habla de unas cartas de mi padre que nunca más recuperé y Arena habla de Gabi.

 

Ramiro- ¿Que te produce cuando te subís a un escenario con tus hijos haciendo música?

 

Mario- Un estado de amor tal vez.

 

Ramiro- Un estado especial de amor.

 

Mario- Sí me conmueve mucho: me conmueve más cuando lo recuerdo que en el momento.

 

Ramiro- En este mundo tan convulsionado que a veces no sabemos ni dónde estamos ni dónde vamos cómo percibís el futuro. Sos relativamente optimista o no.

 

Mario- Yo creo que el peor de los desarrollos es el que no desarrolla un mañana y para eso tenemos una misión casi divina que es el encuentro con el otro necesaria y profundamente. El encuentro con el otro, no hay otra salida de construcción.

 

Ramiro Guzmán Zuluaga

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